Por Norma Loto - Especial Género - Agencia SemMéxico - Buenos Aires. 9 de marzo de 2017.- Sin dudas, este 8 de marzo pasará a ser parte de la historia de las mujeres. Es que el Paro Internacional de Mujeres, tiñó el planeta con los reclamos variopinto de las mujeres de diferentes latitudes.

En Argentina, el paro se inició a las 12 horas con un gritazo, tuitazo, ruidazo y las que pudieron cesar en sus actividades, lo hicieron. Luego, a medidas que pasaban las horas, la ciudad de Buenos Aires, fue intervenida por las demandas de las mujeres.

Matilda es una joven alumna del Colegio Nacional que se sube desenfada al subterráneo, viste de short negro una musculosa que dice: “Mi cuerpo mi decisión”. Ella y su amiga se pintan las mejillas, con colores estridentes y no les importa las miradas curiosas de quienes no viven el 8M, como lo viven ellas.

Al bajar del transponte abren su mochila destartalada para sacar una bandera que refiere al Estado laico. Luego, se pierden en una columna de mujeres que caminan en dirección al Congreso de la Nación, que fue el punto de encuentro.

Esta manifestación se diferenció de otras porque hubo clima de fiesta, sin dejar de lado los reclamos por la igualdad, la alegría fue corpórea en las miles de mujeres que caminaban lentamente hacía Plaza de Mayo. Es que las mujeres se unieron en una experiencia colectiva que las conducía a ser las protagonistas de un capítulo histórico.

El Paro Internacional de Mujeres en Argentina se realizó tras días de tensión entre los gremios y el gobierno. El 6 de marzo (fecha de inicio del ciclo escolar) lxs docentes hicieron paro y el 7 de marzo la Confederación General del Trabajo –CGT- realizó una movilización en reclamo de la apertura de paritarias. Se esperó que la CGT hiciera un llamado a un paro nacional, pero no fue así y exasperó a un amplio margen de la sociedad.

Finalmente, fueron las mujeres del 8M las que consiguieron una acción notable y de peso, son las que consiguieron parar el país. “Sí se puede, sí se puede, el paro a Macri se lo hicimos las mujeres”, se escuchaba en los cánticos de las calles de ayer.

Marina, es una maestra del nivel primario de una escuela del conurbano. Ella, cuando ve la grabadora de esta periodista se la arrebata y deja un mensaje: “basta de los sueldos indignos, basta de los sub empleos para poder pagar la comida de mi familia, basta de los violentos que nos matan a diario. Quiero un mundo libre para mi y para las hijas!”

El documento que se leyó al finalizar la movilización fue el producto de varias asambleas intersectoriales y alude a visibilizar el mapa de trabajo en clave feminista, a las medidas neoliberales del gobierno de Macri. Exige que el doméstico y reproductivo sea reconocido en su aporte como valor económico, la apertura de paritarias, el aborto legal, seguro y gratuito, defender nuestras disidencias sexuales y de género, un Estado laico, entre otros puntos.

El final no deseado

El paro y la movilización del 8M fue una fiesta de hermandad a pesar de las múltiples diferencias que hay hacia el interior del feminismo. Sin embargo, al iniciarse la desconcentración un grupo de militantes a favor del aborto agredió con fuego la Catedral. Esta acción fue la comidilla de los medios, que esperaban justamente el amarillismo para tapar una manifestación histórica y estigmatizar al feminismo.

Cuando todo parecía entrar en calma, la policía inició una redada contra las mujeres. Se trató de acción al voleo, Algunas de ellas se encontraban en un pizzeria y otras esperando el transponte público para regresar, fue en ese momento en que fueron arrebatadas, golpeadas y encarceladas.

“El único objetivo es disciplinar al movimiento de mujeres, lesbianas, trans y travestis”, refiere un comunicado del colectivo Ni Una menos.

Laura Arnés es periodista de Página 12, fue una de las detenidas y relató a ese diario que ella y otras manifestantes se encontraban cenando cuando llegó la policía y le dijeron que tenían que despejar.

Arnés contó que tiraron del cabello a una de ellas y luego “nos golpearon y nos dijeron negras de mierda (…)Ni siquiera sabíamos por qué estábamos siendo detenidas (…) en la comisaría nos requisaron dos veces, nos hicieron sacar la ropa, a algunas nos tocaron”

Los días 6 y 7 de marzo, también hubo manifestaciones masivas en la ciudad de Buenos Aires, pero es llamativo que la policía apunte sólo sobre la manifestación de mujeres. Entonces, no sería erróneo pensar en un estado represivo hacia las mujeres y todas las disidencias sexuales y el mensaje sea que la cacería de brujas está vigente.

fuente: Sem México - http://www.semmexico.com/nota.php?idnota=1058

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